Las metáforas y la vida vivida están interrelacionadas.
Las metáforas se vinculan con la forma en que experimentamos el mundo que nos rodea, según el trabajo fundamental de los investigadores George Lakoff y Mark Johnson. En inglés, “avanzamos” con nuestras vidas y no nos “retiramos” al pasado. Hablamos de personas “frías como el hielo” y de asuntos “pesados” que debemos resolver.
Algunas de estas expresiones metafóricas son más que simples expresiones; en realidad, se basan en nuestras experiencias sensoriales. Este vínculo mente-cuerpo se denomina “cognición encarnada”. La conexión entre lugares/objetos y experiencias, que el estudio de la cognición encarnada descubre, nos ayudará a comprender y mejorar nuestras relaciones con el mundo físico.
A continuación, se presentan algunos hallazgos útiles hasta la fecha, relacionados con el trabajo de Lakoff y Johnson, junto con algunas aplicaciones prácticas de estos hallazgos:
Cuando pensamos en el futuro, nos inclinamos ligeramente hacia adelante, y cuando consideramos el pasado, nos movemos ligeramente hacia atrás. Las sillas en las oficinas de los consejeros de carrera que se inclinan ligeramente hacia adelante parecen una buena inversión.
Hablamos de estar “cerca” de las personas cuyas opiniones compartimos. Las investigaciones sobre el espacio personal indican que generalmente nos colocamos más cerca de las personas con las que solemos estar de acuerdo. Los muebles que se mueven fácilmente nos ayudan a mantener una distancia socialmente cómoda con los demás.
“Arriba” generalmente se asocia con cosas buenas: el cielo y los áticos, por ejemplo, o “estar en la cima del mundo”, y “abajo” con cosas negativas, como el infierno y las mazmorras. Coloca los objetos y los espacios para aprovechar este efecto de “más arriba es mejor”.
Cuando estamos en un lugar oscuro, tendemos a ser menos honestos, incluso si ese espacio más oscuro es solo unos tonos más oscuro que el que resulta de usar gafas de sol convencionales. En general, asociamos el color negro con cosas inmorales, y su opuesto, el blanco, con conceptos que también son opuestos. Ilumina y selecciona los colores según corresponda.
Cuando somos deshonestos, tendemos a sentirnos físicamente sucios, y limpiar nos hace sentir más morales. Un historial limpio parece ser un objetivo real en la vida. Las personas que huelen aromas asociados con la limpieza (como el Windex con aroma cítrico) son más justas y generosas. En espacios donde las personas podrían verse tentadas a comportarse de forma poco admirable o donde se desea mucho el buen comportamiento, un aroma limpio contribuirá en gran medida a facilitar las acciones deseadas.
Las personas que han sido excluidas socialmente se sienten físicamente más frías que quienes no lo han sido, y cuando las personas se sienten más cálidas, se conectan más con sus amigos; parece haber una verdad oculta en esa indiferencia. Cuando estamos más cerca de otras personas, percibimos su calor corporal, y cuando hace más calor en un lugar porque el termostato está más alto, percibimos a las demás personas en ese espacio como socialmente más cercanas a nosotros; tenemos una relación cálida con ellas. Piensa en este efecto al considerar la temperatura percibida en espacios públicos o al ajustar el termostato de la sala de estar en casa.
Los asuntos importantes se asocian con un gran peso en nuestra mente; recuerda la expresión “¡Qué pesado!” Los objetos más importantes también parecen más pesados. Ten en cuenta este efecto al seleccionar, por ejemplo, marcos para imágenes con significado personal.
Los psicólogos han aprendido cómo las experiencias físicas y las expresiones metafóricas pueden estar relacionadas, y que las experiencias sensoriales tienen una influencia significativa en las relaciones de los humanos con su mundo físico. Ahora, es evidente que estas influencias también pueden extenderse a nuestra forma de hablar.


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